domingo, 23 de noviembre de 2008

Doctrina para que nos entiendan. Conducta para que nos crean...



Esas palabras fueron pronunciadas por Moisés Lebensohn en muchas de sus exposiciones públicas y privadas, siempre rodeado de las bases radicales que lo acompañaban a cada rincón Bonaerense que visitaba. Lo cierto es son tan sintomáticas sus palabras, que cuando la dirigencia de un partido abandona su doctrina y las conductas de sus referentes abundan en incoherencias, es allí cuando se manifiesta, y cada vez más profundamente, la desconfianza de afuera y la anomia hacia dentro; y porqué sucede esto? porque las bases no nos entienden…y menos aún nos creen.
Durante muchos años, con aciertos y errores, muchos de nosotros desde la Juventud Radical peleamos por un partido abierto; de debates y consensos; con una definida identidad partidaria y marcadas expresiones de compromiso social; donde la crítica era constructiva hacia afuera y hacia adentro; cabe recordar nuestra postura ante el cupo Joven que pretendió imponer el oficialismo en el año 2004; la marcada oposición ante el segundo gobierno del Gobernador De la Sota en sus políticas de minoridad y adolescencia; y análogamente hacia la gestión del Intendente Juez.
No obstante ello, cuando las gestiones no continúan y menos aún incorporan los objetivos colectivos a sus programas de acción; cuando invade el autoritarismo en los medios y el sectarismo para con los resultados, y en el intermedio queda un sabor amargo a ambiciones personales; y ni hablar de sumar al que piensa diferente, el cuál es ignorado y hasta considerado un enemigo, lejos estamos de ser la JR que represente a los que defienden y creen en los principios y valores que tanto nos cansamos en vociferar y decimos llevar en nuestras convicciones. Un ex presidente del Comité Nacional alguna vez me dijo “las personas militan por convicción o por conveniencia, pero lo que es peor aún es la ignorancia política”. A pesar de lo expuesto, como muchos militantes comprometidos, ratifico mi convicción hacia ésta concepción de vida, a reivindicar en cada acto posible la igualdad, la libertad y la solidaridad; a la democracia y a la ética como método y por sobre todas las cosas, coherencia en lo que se piensa, se dice y se hace, porque la Argentina necesita de ésta reserva moral y porque los que la militamos queremos un partido cada vez mas grande donde nos entiendan y por sobre todas las cosas, nos crean.